Una casa puede verse perfecta y esconder un problema que cuesta miles de dólares. La inspección existe para eso. Hablemos de qué cubre, qué no, y cómo sacarle el mayor provecho.
LA INSPECCIÓN GENERAL
Un inspector con licencia recorre la casa y revisa lo que se puede ver y probar sin abrir paredes: techo, cimientos, plomería, instalación eléctrica, calefacción y aire acondicionado, calentador de agua, ventanas y puertas. Al final entrega un informe con lo que encontró.
LAS INSPECCIONES EXTRA QUE PUEDEN VALER LA PENA
Según la casa, conviene considerar una inspección del drenaje principal, del techo, de plagas o de la estructura. Una casa antigua, o una con un pozo y una fosa séptica, suele pedir más revisiones que una casa nueva de un desarrollo. Su agente puede ayudarle a decidir cuáles tienen sentido y cuáles son gasto innecesario.
VAYA A LA INSPECCIÓN
Un inspector explica lo que está viendo mientras lo ve, y eso es mucho más útil que un informe que llega cuatro días después. Haga preguntas. Pregunte qué es urgente, qué puede esperar y qué es simplemente normal para la edad de la casa.
QUÉ HACER CON LO QUE ENCUENTRAN
Casi toda casa tiene algo en el informe. Lo que importa es separar tres cosas: lo que afecta la seguridad o la estructura, lo que es costoso de arreglar y lo que es mantenimiento normal. Con las dos primeras, usted puede pedir reparaciones, un crédito o una rebaja de precio, o retirarse si todavía tiene su contingencia de inspección. Con la tercera, simplemente se presupuesta.
Por eso no conviene renunciar a la contingencia de inspección por accidente, ni por presión del mercado. Es una salida real, y renunciar a ella es renunciar a la salida.
¿Qué sería lo primero que usted le pediría a un inspector que mirara en la casa que le gusta?






