Hay dos palabras que los prestamistas usan casi como si fueran lo mismo, y no lo son. Si quiere comprar casa, vale la pena entender la diferencia antes de que un vendedor se la explique de la peor manera.
LA PRECALIFICACIÓN ES UNA CONVERSACIÓN
En una precalificación usted le cuenta al prestamista cuánto gana, cuánto debe y cuánto tiene ahorrado, y él le da un estimado de cuánto podría prestarle. Normalmente es rápida, y se basa en lo que usted dice, no en documentos revisados. Sirve para tener una idea del rango, nada más.
LA PREAPROBACIÓN ES UNA REVISIÓN
En una preaprobación el prestamista pide documentos: talones de pago, declaraciones de impuestos, estados de cuenta, identificación. Revisa su crédito y verifica lo que usted le dijo. Al final le entrega una carta que dice cuánto está dispuesto a prestarle, bajo ciertas condiciones. Esa carta es la que un vendedor toma en serio.
PERO NINGUNA DE LAS DOS ES LA APROBACIÓN FINAL
Aquí es donde la gente se sorprende. Una preaprobación es una opinión, no un compromiso definitivo. La aprobación final ocurre después, durante la suscripción (underwriting), cuando el prestamista revisa también la casa que usted eligió. Por eso conviene no cambiar de trabajo, no abrir nuevas tarjetas de crédito y no hacer compras grandes mientras el préstamo está en proceso, salvo que lo hable antes con su prestamista.
QUÉ HACER CON ESTO
- Si apenas está explorando, una precalificación basta para ponerle un rango a la búsqueda.
- Si va a empezar a visitar casas en serio, consiga la preaprobación primero.
- Si su preaprobación tiene unos meses, vale la pena repasarla antes de escribir una oferta, porque los números detrás pueden haberse movido.
La elección del prestamista siempre es suya. ¿Ya sabe con cuántos piensa hablar antes de decidir?






